Instrucciones para un guerrero

Drama sugerido para un programa que tenga como objetivo promover la vida de oración. Puedes leerlo en este post o descargarlo desde aquí Instrucciones para un guerrero

Escenografía:

Interior de una casa estilo romano, mesa de escriba, tintero, pluma, vasijas, columna, puerta.

Ambiente:

De mañana, algunas avecillas, viento suave

Personajes:

Apóstol Pablo, Lucas, Marcos, Soldado Romano (Flavio)

Jóvenes: Tíquico, Onésimo, Aristarco, Demas, Claudia, Febe, Julia, Victoria

Única escena:

(Los jóvenes entran caminando dirigiéndose a la puerta de la casa donde Pablo está preso, Pablo se encuentra dentro con Lucas y el soldado)

Febe:

Pero Aristarco, ¿estás seguro que podremos entrar para ver al Apóstol Pablo?

Aristarco:

Ya se lo hemos dicho, por su puesto que nos dejarán entrar. Tíquico, Onésimo y yo ya hemos venido en otras ocasiones, el médico Lucas nos ha dicho que podemos venir cuando queramos, ¿no es así Marcos?

Marcos:

Por su puesto! Al Apóstol Pablo se le ha permitido vivir aparte de los prisioneros, custodiado por un soldado. Frecuentemente los hermanos le visitan y el médico Lucas siempre está listo para escribir los mensajes que Pablo envía a las iglesias… Por cierto ¿saben que Pablo ha enviado a Tíquico y Onésimo para ministrar a nuestros hermanos y llevar sus cartas?

Todos:

¿En verdad? ¡Que emoción!

Tíquico:

Pablo nos ha concedido un gran honor, ¿no es así Onésimo?

Onésimo:

Y una gran responsabilidad, Tíquico. Espero que siempre estemos llenos del Espíritu Santo, como Pablo.

Aristarco:

Dentro de unos días ellos partirán para este viaje misionero, con cartas para los hermanos de Colosas, Filipos, de Éfeso, y Onésimo llevará una carta especial para Filemón.

Todos:

¿Irás a Filemón? ¿A dónde eras esclavo?

Marcos:

Pablo está seguro que Filemón ya no lo tratará como esclavo, sino como hijo.

(Marcos toca a la puerta, el soldado abre)

Marcos:

Son amigos, ellos vienen a escuchar a Pablo.

(El soldado mueve su cabeza en señal de aprobación)

Marcos:

El es el soldado Flavio, es muy amable con nosotros (en voz suave) siempre escucha con mucha atención las palabras de Pablo.

Lucas:

¡Mira maestro quien ha regresado!

Pablo:

Marcos, ¿donde has estado esta mañana?

Marcos:

Maestro he visitado a varios hermanos y hay algunos jóvenes convertidos que habían oído de ti y han tenido el deseo de escucharte, los he traído para que te conozcan.

Pablo:

Bien adelante.

Marcos:

Ellos son Claudia, Febe, Victoria, Julia, Demas, Epafras y Justo

Pablo:

Bienvenidos. Gracia y paz a ustedes, de nuestro Padre y de nuestro Señor Jesucristo.

(Los abraza)

Marcos:

Y Aristarco, Onésimo y Tíquico a quienes ya conoces.

Pablo:

Por su puesto.

(Los abraza)

Pablo:

El es el médico Lucas, un gran hermano y hábil escritor.

(Saludan a Lucas)

(Flavio se sienta)

Pablo:

Pero siéntense por favor.

Todos:

Gracias, maestro.

Claudia:

Maestro, Marcos nos ha dicho que envías cartas a nuestros hermanos en otras partes del mundo.

Pablo:

Dios me inspira querida hija y pone en mi mente su palabra y el mensaje apropiado para las diferentes iglesias.

Lucas:

Precisamente en este momento Pablo está terminando de escribir una nueva carta.

Todos:

¡Una nueva carta! Que emoción.

Julia:

Maestro ¿Para quién es la carta?

Pablo:

Para los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso.

Lucas:

Una carta a los efesios.

Demas:

Maestro, ¿podrías compartir con nosotros lo que dice tu carta?

Pablo:

Por su puesto, en este momento estoy enviando un mensaje a los hijos, como ustedes y a los padres, escuchen: Hijos, obedezcan a sus padres, porque ustedes son de Cristo y eso es lo que les corresponde hacer.

Todos:

Si, claro, por su puesto.

Pablo:

Y ¿ustedes saben cual es el primer mandamiento con promesa?

Todos:

Honra a tu padre y a tu madre.

Pablo:

Para que te vaya bien y vivas largo tiempo sobre la tierra…. Y Lucas por favor añade: Y ustedes padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas.

Victoria:

Por favor maestro háblanos más, queremos saber como ser verdaderos hijos de Dios.

Demas:

Tú sabes, maestro, que las pasiones juveniles nos acechan y que el maligno se empeña por apartarnos de Jesucristo y nuestra fe en Èl.

Onésimo:

Maestro, ¿cómo podemos llegar a ser como tú? ¿Cómo podemos tener tu fuerza?

Pablo:

Hijos queridos: Dejen que el gran poder de Cristo les de las fuerzas necesarias…. ¿Saben que Dios les ha dado una armadura? ….

Todos:

¿Una armadura? ¿De que se trata?

Pablo:

Flavio, ven aquí por favor.

(Flavio se acerca más, Pablo se pone en pie a un lado de el.)

Pablo:

Lucas también escribe esto a los hermanos de Éfeso. Protéjanse con la armadura que Dios les ha dado, y así podrán resistir los ataques del diablo. Porque no luchamos contra gente como nosotros, sino contra espíritus malvados que actúan en el cielo. Ellos imponen su autoridad  y su poder en el mundo actual. Por lo tanto, ¡protéjanse con la armadura completa! Así cuando llegue el día malo, podrán resistir los ataques del enemigo. Y cuando hayan peleado hasta el fin, seguirán estando firmes.

El profeta Isaías escribió: Y la fidelidad el ceñidor de su cintura, Así que manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad.

También el profeta Isaías declaró: Se pondrá la justicia como coraza, de igual manera ustedes protéjanse con la coraza de justicia.

Recuerdan ustedes que el profeta también dijo: ¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz…! Por lo tanto cálcense con la disposición de proclamar el evangelio de la paz.

Como dijo el salmista: el Señor; el es tu ayuda y tu escudo. Así que además de todo esto, tomen el escudo de la fe , con el cual puedan apagar todas las flechas encendidas del maligno.

Y así como está escrito: “…se cubrirá la cabeza con el casco de la salvación”. También tomen el casco de la salvación.

Y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, porque ciertamente cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida, inclusive es más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y nos guía para hacer diferencia entre lo que es bueno y los que es malo.

Onésimo:

Sin duda alguna no tenemos más necesidad.

Febe:

Maestro, realmente Jesús está con nosotros.

Demas:

Podemos ser vencedores.

Pablo:

Más que vencedores en Él. Pero hijos queridos, les ruego, manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. No se olviden de orar.  Y siempre oren a Dios, háganlo dirigidos por el Espíritu Santo. Oren siempre, es decir mantengan una actitud de permanente comunión con Dios y también pidan por todos los que forman parte de su pueblo, nuestro Señor Jesucristo le dijo a sus discípulos: ustedes quieren hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas, no se duerman, oren para que puedan resistir la prueba que se acerca.

Victoria:

Maestro, entonces enséñanos a orar.

Pablo:

Vengan, acérquense. El Señor Jesús enseñó a sus discípulos a orar así…

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