Ya basta! Rompe el silencio

Por> Elías Sánchez

Sin duda alguna algo que nos caracteriza a los jóvenes, de manera general, es que no nos podemos quedar callados, aunque a algunos los caracteriza mas el hecho de que casi nunca están callados. Constantemente estamos levantando la voz, a veces muy respetuosamente y en ocasiones de manera desconsiderada, para ovacionar o para abuchear (hacer buuuuuu), sea como fuere el hecho es que siempre estamos rompiendo el silencio.

Hace unos días tuve la oportunidad de compartir un devocional con un grupo de jóvenes estudiantes de medicina que se reúnen para orar en el “brake de la oración”, y mientras meditaba en que compartir vino a mi mente un versículo muy conocido que se encuentra en el Salmo 32, y el numero 3: Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. (NVI)

Es interesante notar como el salmista describe la situación de depresión en la que lo había sumergido su pecado, pero puedo notar que lo que lo estaba destruyendo era su silencio.

El dice que mientras estaba en silencio se iba consumiendo los día iban pasando, podríamos pensar que a) el silencio lo estaba matando ó b) pasó mucho tiempo en el silencio.

a) NO DEJES QUE EL SILENCIO ACABE CON TUS DÍAS. El silencio lo estaba matando. El hecho de no hablar y confesar ante Dios su falta para recibir su perdón era causa de una tremenda agonía, su ánimo decaído le estaba secando los huesos (Prov. 17:22), estaba atravesando por la situación de quien “encubre sus pecados” y “no prospera” (Prov. 28:13) En su abatimiento ¿quién lo podía levantar?, no podía tener buen ánimo (Prov. 18:14) solo Dios podía ayudarlo pero no acudía a él. De la misma manera amigo o amiga no dejes que el silencio acabe con tu día, Dios nos ha dado la oración como la vía de comunicación por excelencia que nos eleva hasta Dios. No la desaproveches, hay muchas bendiciones de pormedio. Incluyendo una vida plena y una experiencia espiritual refrescante cada mañana.

b) NO DEJES QUE TUS DÍAS ACABEN EN EL SILENCIO. Pasó mucho tiempo en silencio. Tal vez sus huesos se envejecían junto con todo su cuerpo y el no pronunciaba palabra a Dios. Es lo que pasa con muchos jóvenes van creciendo y dejando la oportunidad actual de una vida plena en Cristo para “más adelante”, cuando menos cuenta te des vas a tener 25, 30, 35, 40, 50, 60 y tu tal vez sigas en el silencio. Pero no debe ser así, nuestros días no deben acabar en el silencio, ahora es el momento de romper el silencio y caer a los pies de nuestro Dios alzando la voz y haciendo que el “escuche nuestro clamor por la mañana” (Sal. 5:3), no solo por la mañana de la hora del día, sino en la mañana de tu vida, “acuérdate de tu creador en los días de tu juventud”(Ecle. 12:1) porque él dice: “clama a mí y yo te responderé”. Ahora es el momento amigos, rompamos el silencio!!!

Recuerda: “No dejes que el silencio acabe con tus días, ni dejes que tus días acaben en el silencio … ora” Elías Sánchez Morales

BENDICIONES

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