Manual para concurso del libro El camino a Cristo

Antes que nada ¡FELIZ AÑO! que la paz y las bendiciones de nuestro buen Padre sigan contigo durante este 2014 que inicia. Durante los meses pasados tuve la oportunidad de dirigir un concurso que fomentara la buena lectura, considero que el material elaborado vale la pena compartirlo, puedes usarlo tal como está o adaptarlo según sean las circunstancias. Aquí te dejo dos archivos, en los que encontrarás los objetivos y la dinámica del concurso; el otro es el power point de la fase final. El libro sobre el cual se elaboró el material es El camino a Cristo, por Elena G. de White; un libro por demás hermoso y con un mensaje que vale la pena conocer, como dato curioso este fue el primer libro de EGW en traducirse al español. Si eres líder de jóvenes este material te ayudará para fomentar este tipo de actividades entre tus jóvenes; si no eres líder esta puede ser una iniciativa para colaborar con tus líderes. Gracias por la oportunidad que me brindas de servirte, que Dios te siga bendiciendo.

En el siguiente link puedes obtener los archivos.

Manual concurso

El camino a Cristo panel

Cómo enfrentó Jesús las tentaciones?

jesus-temptation(pppa)Ministerio Salvavidas comparte una presentación (ppt) elaborada por la Ptra. Paola García y que aborda el tema sobre cómo enfrentó Jesús las tentaciones proponiendo las cuatro claves que usó para resistirlas, basadas en la Palabra de Dios. Esperamos que sea de bendición. Puedes descargar el archivo desde aquí El método de JESÚS para soportar las tentaciones

Saludos a todos y bendiciones.

Ya basta! Rompe el silencio

Por> Elías Sánchez

Sin duda alguna algo que nos caracteriza a los jóvenes, de manera general, es que no nos podemos quedar callados, aunque a algunos los caracteriza mas el hecho de que casi nunca están callados. Constantemente estamos levantando la voz, a veces muy respetuosamente y en ocasiones de manera desconsiderada, para ovacionar o para abuchear (hacer buuuuuu), sea como fuere el hecho es que siempre estamos rompiendo el silencio.

Hace unos días tuve la oportunidad de compartir un devocional con un grupo de jóvenes estudiantes de medicina que se reúnen para orar en el “brake de la oración”, y mientras meditaba en que compartir vino a mi mente un versículo muy conocido que se encuentra en el Salmo 32, y el numero 3: Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. (NVI)

Es interesante notar como el salmista describe la situación de depresión en la que lo había sumergido su pecado, pero puedo notar que lo que lo estaba destruyendo era su silencio.

El dice que mientras estaba en silencio se iba consumiendo los día iban pasando, podríamos pensar que a) el silencio lo estaba matando ó b) pasó mucho tiempo en el silencio.

a) NO DEJES QUE EL SILENCIO ACABE CON TUS DÍAS. El silencio lo estaba matando. El hecho de no hablar y confesar ante Dios su falta para recibir su perdón era causa de una tremenda agonía, su ánimo decaído le estaba secando los huesos (Prov. 17:22), estaba atravesando por la situación de quien “encubre sus pecados” y “no prospera” (Prov. 28:13) En su abatimiento ¿quién lo podía levantar?, no podía tener buen ánimo (Prov. 18:14) solo Dios podía ayudarlo pero no acudía a él. De la misma manera amigo o amiga no dejes que el silencio acabe con tu día, Dios nos ha dado la oración como la vía de comunicación por excelencia que nos eleva hasta Dios. No la desaproveches, hay muchas bendiciones de pormedio. Incluyendo una vida plena y una experiencia espiritual refrescante cada mañana.

b) NO DEJES QUE TUS DÍAS ACABEN EN EL SILENCIO. Pasó mucho tiempo en silencio. Tal vez sus huesos se envejecían junto con todo su cuerpo y el no pronunciaba palabra a Dios. Es lo que pasa con muchos jóvenes van creciendo y dejando la oportunidad actual de una vida plena en Cristo para “más adelante”, cuando menos cuenta te des vas a tener 25, 30, 35, 40, 50, 60 y tu tal vez sigas en el silencio. Pero no debe ser así, nuestros días no deben acabar en el silencio, ahora es el momento de romper el silencio y caer a los pies de nuestro Dios alzando la voz y haciendo que el “escuche nuestro clamor por la mañana” (Sal. 5:3), no solo por la mañana de la hora del día, sino en la mañana de tu vida, “acuérdate de tu creador en los días de tu juventud”(Ecle. 12:1) porque él dice: “clama a mí y yo te responderé”. Ahora es el momento amigos, rompamos el silencio!!!

Recuerda: “No dejes que el silencio acabe con tus días, ni dejes que tus días acaben en el silencio … ora” Elías Sánchez Morales

BENDICIONES

Recuerda darle chance a Dios

Por. Pedro A. Antonio Casanova

DIOS es tan particular que nunca cambia, eso lo sabemos de sobra, pero entonces ¿por qué ya no se deja oír como con ELÍAS, o porque ya no desciende a pasar un momento con nosotros, como lo hizo con su AMIGO ABRAHAM? ¿Por qué sentimos que no está a nuestro lado como cuando en el horno echaron a los amigos de DANIEL, porque no nos bendice como a JOB? será porque en medio de tanto ruido laboral, escolar y familiar no podemos oírlo…. ¿será que inconscientemente, ponemos prioridades antes que a ÉL? O que nuestras oraciones se han vuelto efímeras, ligeras y llenas de prisa porque se nos hace tarde. ¿Será que nos hace falta la pación que tuvo JACOB por DIOS, para aferrarse al ángel y pedirle que nos bendiga? Y decirle a DIOS, que no lo vamos a soltar, hasta que nos bendiga. Será que nuestros compromisos nos deleitan más que orar y hablar con DIOS, y nos olvidamos que podemos vencer cualquier problema por grande que este sea si estamos con DIOS, como lo hizo un niño al vencer a un GOLIAT. Por qué nos sorprende que DIOS ya no conteste las oraciones… y nos preguntamos ¿por qué? ¿Por qué pensamos que DIOS permite tanto dolor, y que se ensaña al castigar a sus hijos callándose y olvidándonos, porque no nos damos cuenta que nuestra necedad nos hace olvidar lo que desde niños sabemos y hemos sentido? ¿Por qué ahora que somos adultos, no nos volvemos a DIOS, y percibimos su voz?

NO OLVIDES QUE ÉL, PROMETIO CONTESTAR CUANDO LE HABLEMOS, NO OLVIDES QUE ÉL PROMETIO CUMPLIR LOS DESEOS DE NUESTRO CORAZÓN SI NOS DELEITAMOS EN ÉL…..

Hoy regálate un momento para orar como JACOB, y búscale con la misma pasión hasta que te responda, y no dejes de pedirle su bendición hasta que te bendiga, y si tu activo de vida es complicado, búscalo cuando el tiempo es lento, y tus compromisos aun están lejos, justo cuando el mundo está dormido y no hace tanto ruido, solo así podrás escuchar su voz, y sentir su espíritu viniendo a pasar un momento a nuestro lado como hizo con ABRAHAM.

“RECUERDA DARLE CHANCE A DIOS DE SER DIOS, Y EL ABRIRA LAS VENTANAS DE LOS CIELOS”

Sobre la oración

Por: Elías Sánchez

¿Por qué sentimos que nuestras oraciones no pasan del techo? ¿Por qué pocas veces recibimos lo que pedimos en oración? ¿Por qué Dios da el NO como respuesta? Ó ¿Por qué nos hace esperar tanto? ¿Será que no tenemos suficiente fe? O es que ¿nos falta ser más insistentes, más perseverantes? Tal vez ¿necesitamos ayunar más para mostrarnos ante Dios con el rostro afligido para que el se compadezca de nosotros y nos de la respuesta que queremos?

Alguna de estas preguntas me las he hecho y las he escuchado de otras personas, y no sé la respuesta. Pero reflexionando un poco creo que deberíamos cambiar nuestra percepción y comenzar a ver la oración desde otro enfoque. Detengámonos a meditar brevemente, ¿qué tal si estamos usando mal la oración? Tal vez ya no deberíamos orar por lo que queremos, sino orar por lo que necesitamos. ¿Hay alguna diferencia?

Y Jesús abrió su boca y les hablaba en parábolas. El reino de los cielos es semejante a un hombre que yendo por el campo encontró una lámpara, la llevó a su casa, se encerró en su aposento, tomó un paño y mientras frotaba la lámpara para limpiarla apareció un ser que le dijo: tus deseos son órdenes. En esta parábola el hombre representa al ser humano,  frotar la lámpara es la oración y el ser que aparece para cumplir los deseos es vuestro Padre celestial. ¡Qué absurdo! ¿No? Pues tristemente así hemos querido usar la oración. Regularmente esta es la perspectiva que tenemos. Hemos tratado a Dios de siervo y no lo hemos respetado como nuestro Dios y como nuestro Padre, y eso que Él nos ha adoptado como sus hijos y a través del Espíritu podemos clamar ¡Abba, Padre!

Imagínese a un padre de familia, que ama a los suyos y se esfuerza por darles lo mejor, que recibe de parte de sus hijos llamadas, mensajes de texto, mails, tarjetas, postiks, etc., no para expresarle un “te amo papá” o un “ánimo, feliz día”, sino, para decirle: “hola papá: esta es la lista de lo que quiero, te recuerdo que me urge”. ¡Vaya relación! ¿No cree?

Me parece que como hijos, actuamos de esta manera en la relación con nuestro Padre celestial y es por eso que no logramos trascender en nuestra vida espiritual, no crecemos, no damos fruto. Muchos creemos que la oración es un momento para contarle a Dios todos nuestros pesares, nuestras angustias, problemas, preocupaciones, sufrimientos, desesperaciones, quejas y para pedirle que resuelva todo más una larga lista de peticiones y expresiones de lo que queremos que haga por nosotros. ¡Vaya relación! Y después nos sentimos igual de vacios y miserables.

Un buen padre de familia sabe lo que los suyos necesitan y hace lo mejor por proveerles, aún sin que ellos lo pidan. Pues Jesús nos invita a no preocuparnos por lo que habremos de comer, beber o vestir, Él dijo que nuestro Padre sabe qué cosas necesitamos. Antes que las pidamos. Pero si observamos bien nuestras oraciones, regularmente el mayor tiempo se va en plantearle a Dios lo que esperamos (la mayoría de lo cual son cosas materiales o beneficios personales) pero poco le agradecemos por lo que ya nos ha dado. Somos egoístas; queremos tesoros aquí en la tierra, nuestro corazón toda vía está aquí.

Dios desea librarnos de nuestra miserable ambición y orgullo, anhela llenarnos de humildad y fe. Para Él hay cosas mucho más importantes y bendiciones mas grandes  que necesitamos pero que no nos da como respuesta simplemente porque no son prioridad en nuestras oraciones. No estamos orando por lo que necesitamos.

Y ¿qué necesitamos? ¿a caso no la salud, la prosperidad? ¡Claro! Pero Dios ya tiene contemplado eso, pues nos dice: deseo que seas prosperados en todas las cosas y que tengas salud. Sin embargo hay bendiciones todavía mejores que está en la mente de Dios darnos, pero en nuestra mente no está el recibirlas. Sus pensamientos son más altos que los nuestros.

Bueno, y entonces ¿Qué es lo que tanto necesitamos y que no recibimos porque no pedimos? Ya la oración modelo lo señala; necesitamos, más que todo, el reino de Dios y conocer su voluntad “venga tu reino, sea hecha tu voluntad” y Jesús lo resalta “buscad primero el reino de Dios y su justicia”. Otra necesidad que tenemos y que está disponible como una respuesta inmediata es el Espíritu Santo “¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu a quienes se lo pidan?”. Otra necesidad es la presencia de Dios “me buscaréis y me hallaréis” oración contestada. También necesitamos perdón “perdonaré sus pecados”. Necesitamos sabiduría “pídala a Dios… y le será dada”. Podríamos pensar en más, pero ¿hemos notado la diferencia? La enorme diferencia que hay entre lo que necesitamos y lo que queremos.

Por eso nos la pasamos pidiendo y no recibimos, porque pedimos mal (lo que no necesitamos) para gastar en nuestros deleite (lo que queremos). Pero gracias a Dios que hace provisión y por su Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos pedir lo que conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles y Él intercede por nosotros conforme a la voluntad de Dios. Dios siempre está contestando nuestras oraciones, pero no las contesta en relación a lo que queremos, las contesta en relación a lo que necesitamos, de manera que al orar con fe debemos creer que recibiremos lo que necesitamos y no lo que queremos..

La constante oración nos es para insistirle a Dios a cerca de una asunto para que nos conteste, no es para torcerle el brazo, ni para comunicarle o informarle algo que no sepa. La constante oración es para mantener una constante relación con Él, es para abrir nuestro corazón, para buscar su voluntad, para recibir su reino, para refrescar la vida espiritual, para entrar en una profunda relación de padre a hijo.

Imagínese a un padre de familia, que ama a los suyos y se esfuerza por darles lo mejor, que recibe de parte de sus hijos llamadas, mensajes de texto, mails, tarjetas, postiks, etc., para expresarle “Te amo papá, gracias por estar al tanto de nosotros, si me necesitas aquí estoy. Eres lo mejor”. ¡Qué relación! ¡Qué familia!

Bendiciones.